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	<title>Daniel Calvo &#187; Elecciones 2010</title>
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	<description>Artículos de Opinión Sobre la Vida Política de Costa Rica y el Mundo.</description>
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		<title>Lecciones del proceso electoral.</title>
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		<pubDate>Sat, 20 Feb 2010 17:57:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Calvo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2010]]></category>
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		<description><![CDATA[Pocos momentos son tan provechosos para el análisis de los “partidos políticos” como después de un proceso electoral: es el momento idóneo para que estos incurran en la autocrítica y la reflexión, liberados del estado impertérrito al que se aferraban durante él, en el que algunos se creyeron dueños absolutos de la historia futura: destinados [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Pocos momentos son tan provechosos para el análisis de los “partidos políticos” como después de un proceso electoral: es el momento idóneo para que estos incurran en la autocrítica y la reflexión, liberados del estado impertérrito al que se aferraban durante él, en el que algunos se creyeron dueños absolutos de la historia futura: destinados irremediablemente a gobernar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Muchas son las lecciones que se pueden abstraer de los resultados obtenidos por parte de cada uno de los partidos políticos involucrados en la contienda: algunas, frecuentes en prácticamente todos ellos y otras que conviene detallar bando por bando, ordenadas de mayor a menor según su fracaso en el proceso electoral. De seguido, algunos desaciertos:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Sin lugar a dudas el mayor perdedor de esta gresca electoral, fueron los grupos autoproclamados de “izquierda” con todos sus pintorescos matices, desde el Frente Amplio que no encontró su Fernando Lugo en la provincia de Limón y en San José logró percatarse que no basta con ser una revoltosa expresidenta de la FEUCR para ser diputada, teniendo que resignarse con la obtención de solo un diputado, un asesor legislativo que con astucia supo capitalizar su protagonismo en las luchas ambientales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p><strong>Error tras error.</strong> Al fracaso del Frente Amplio le siguió el del PAC, el cual confiado en emular una gesta similar a la del proceso electoral de 2006, incurrió en error tras error (convención cerrada, raquítica alianza, menosprecio a las encuestas, entre otros), pero sobre todo continuo obcecado en que sus virtudes éticas eran suficientes para lograr el “cambio” –frase que permitió adueñarse a otro partido de oposición que al final terminó tildándolo de partido tradicional – generando una confusión en el voto-protesta que acabo por dividirse al no saber cuál de los dos partidos (PAC y ML) tenía más oportunidad en acabar con el imperio del PLN.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Posteriormente el Movimiento Libertario demostró en alguna medida que una plataforma política puede ser construida mediáticamente con una fuerte dosis de populismo para atacar el tema principal de la campaña: seguridad; su yerro fue pagar con creces el desconcierto generado por el origen de su financiamiento y, al igual que el PAC, no se preocuparon en contrarrestar la maquinaria electoral del PLN dentro, pero sobre todo fuera, del Valle Central.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Seguido de cerca se ubicó el PLN quien no cometió el desatino de basar su campaña en una cuestión de género, como algunos han pretendido falsamente señalar, logrando, sin embargo, un apabullante respaldo por parte de las mujeres de nuestro país, además de lograr sopesar con éxito desde un inicio la relación de costo-beneficio entre sí apoyar la actual gestión o tomar distancia. Pero no todo fueron laureles para la agrupación verdiblanca en la cual permaneció el divorcio con el electorado más joven y quien debe tener un especial cuidado en evitar embriagarse en las mieles del triunfo, pues en las arenas movedizas de la política se debe estar preparado tanto para victoria como para derrota.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p><strong>Ganadores. </strong>Se concluye entonces que los dos grandes ganadores de este proceso electoral – cada uno dentro de su propio contexto –, la USC (ex-PUSC) comprendió desde un inicio su papel secundario dentro de esta contienda electoral y en una osada campaña de marketing mantuvo con vida por un periodo más a una alicaída agrupación luego de la condena de su líder Rafael Ángel Calderón, e inclusive aumentó en un diputado su número de escaños en el congreso.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Y el PASE, el gran ganador del proceso electoral, un partido que, sin mucho ruido y gasto, cuadriplicó su fracción parlamentaria, siendo francos en su objetivo: llegar a Cuesta de Moras y no a Zapote.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Publicado en la Nación el 28/02/2010.<a href="http://www.nacion.com/2010-02-28/Opinion/Foro/Opinion2284233.aspx">Ver aquí.</a></span></p>
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		<title>Candidato, partido y programa.</title>
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		<pubDate>Thu, 14 Jan 2010 19:47:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Calvo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Candidato]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Partidos Políticos]]></category>
		<category><![CDATA[Programas Electorales]]></category>

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		<description><![CDATA[En un grato artículo publicado en los últimos días en este diario (Página Quince , 9/1/10), uno de mis exprofesores, el politólogo y administrador Johnny Meoño, se ha preguntado sobre el valor que le confieren tanto los candidatos presidenciales como los electores a los programas electorales. Sin embargo, en cualquiera de estos dos escenarios la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En un grato <a href="http://www.nacion.com/ln_ee/2010/enero/09/opinion2219453.html">artículo publicado</a> en los últimos días en este diario (<strong>Página Quince</strong> , 9/1/10), uno de mis exprofesores, el politólogo y administrador Johnny Meoño, se ha preguntado sobre el valor que le confieren tanto los candidatos presidenciales como los electores a los programas electorales.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Sin embargo, en cualquiera de estos dos escenarios la respuesta a tal interrogante no parece ser muy alentadora. En el caso de los candidatos, según expresa el propio Meoño, se ha podido constatar que “(…) la oferta de diagnósticos y propuestas siguen partiendo de un incomprensible e inaceptable vacío constitucional y legal”; e inclusive el poco esfuerzo destinado a la elaboración de sus planes de gobierno ha quedado al descubierto, cuando se ha intentado justificar un plagio mediante un error en el uso de citas y comillas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En el caso de los electores, la situación no parece distar mucho. Haciendo un breve análisis y repaso del comportamiento electoral de los votantes en los últimos procesos electorales, se puede observar que los programas electorales se ubican como el tercer factor en importancia, de parte del elector, a la hora de emitir su voto, muy por debajo del candidato y el partido, situados en el primero y segundo lugares respectivamente.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En febrero del 1998, un estudio realizado por Unimer, el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: candidato 37%; partido 25%; programa 19%; promesas de campaña 12%.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En febrero del 2002, la historia prácticamente se repitió. Un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: candidato 37,3%; partido 20%; programa 19,7%; promesas de campaña 13,1%.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En febrero del 2006 surgieron varios elementos, aunque no en una encuesta profesional, para reforzar esta tesis, pues la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, se sabe que fue uno de los principales factores tomados en cuenta por los electores a la hora de emitir su voto, por encima de variables como preferencia por un candidato, partido o programa electoral.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Este triste fenómeno, sobre el cual no se tiene mayor esperanza de que vaya a cambiar, solo denota el carácter personalista de nuestras agrupaciones políticas, hundidas, primero, en estrategias de márquetin que tratan al candidato como si este fuera un producto comercial cualquiera, y segundo, en una precaria cultura política nuestra que privilegia todos estos elementos por encima de los programas electorales sobre los cuales luego se pretende exigir cuentas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Publicado en la Nación el 14/01/2010.<a href="http://wvw.nacion.com/ln_ee/2010/enero/14/opinion2225376.html">Ver aquí.</a></span></p>
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		<title>Partidos personalistas.</title>
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		<pubDate>Tue, 03 Nov 2009 23:31:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Calvo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2010]]></category>
		<category><![CDATA[ML]]></category>
		<category><![CDATA[Oscar Arias]]></category>
		<category><![CDATA[Ottón Solís]]></category>
		<category><![CDATA[Otto Guevara]]></category>
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		<category><![CDATA[PLN]]></category>
		<category><![CDATA[PUSC]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Ángel Calderón]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema de Partidos]]></category>

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		<description><![CDATA[La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa, es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales, cacicazgos, militares y caudillos. En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa, es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales, cacicazgos, militares y caudillos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad  con consecuencias insospechadas, las cuales en otras latitudes lamentablemente han permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo,  quienes han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse <em>ad perpetuam</em> en el poder.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora afortunadamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables a largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Las respuestas a interrogantes como: <em>¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias?</em> Señalan la prueba fáctica de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>-En <a href="http://www.nacion.com/ln_ee/1998/febrero/02/pais14.html">febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer</a> el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>-En <a href="http://www.nacion.com/ln_ee/2002/febrero/04/pais11.html">febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió</a>, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido.<em>¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votarán por él en 2010?</em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para <em>La Nación</em>, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, <strong>El País, página 5 A</strong>, <a href="http://www.nacion.com/ln_ee/2009/noviembre/01/pais2141975.html">”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”</a>, es incisivo en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo tiende a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">
<p>Por tanto, en momentos en los que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene reflexionar  a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros,  como la ausencia de las lealtades partidarias,  la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs  legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros.  Así como aprovechar esta coyuntura  para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.</span></p>
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		<title>Hipocresía patriótica.</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Aug 2009 19:42:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Calvo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Asamblea Legislativa]]></category>
		<category><![CDATA[Doble Postulación]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2010]]></category>
		<category><![CDATA[Sistema de Partidos]]></category>

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		<description><![CDATA[Hoy, los grupúsculos políticos, sin sentido propositivo, languidecen en el pasado. El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión. Es más, se infiere de nuestro hoy sobrepoblado sistema de partidos. Promiscuos liderazgos. La amplia diversidad de movimientos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></em></p>
<blockquote><p><em>Hoy, los grupúsculos políticos, sin sentido propositivo, languidecen en el pasado.</em></p></blockquote>
<p><em> </em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">El fracaso de la actual autoproclamada “izquierda” en Costa Rica, de tintes “nostálgicos”, “patrióticos”, “éticos”, “prístinos” y “progresistas”, no requiere un profundo análisis para su comprensión. Es más, se infiere de nuestro hoy sobrepoblado sistema de partidos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"><strong>Promiscuos liderazgos.</strong> La amplia diversidad de movimientos sociales, ecologistas, sindicales, culturales, intelectuales entre otros, que logran aglutinar diversas fuerzas políticas con el fin de sacar réditos electorales de estos movimientos, los cuales encuentran en la heterogeneidad tanto una fortaleza como debilidad; lamentablemente, la fortaleza queda entuerta bajo el mandato de promiscuos liderazgos que se arrogan la representatividad de estos sectores y en un océano de egoísmos personalistas, naufraga lo que podría ser una alternativa real de gobierno.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Las profundas divisiones internas de esa supuesta mayoría que quisiéramos pensar, pudieran ser debidas a distintas formas de interpretar y sobre todo de afrontar los agudos problemas nacionales que sacuden nuestro entorno, no son más que debidas a elementos tan humanos como los celos, vanidad, arrogancia, incapacidad de negociación e hipocresía en admitir que detrás de su lucha contra lo que mal llaman neoliberalismo se encuentra su búsqueda por una curul.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Tanta sinceridad pudiera truncar sus caminos a una diputación, bajo el esquema de la doble postulación, que ya ha generado sus réditos a algunos excandidatos presidenciales que han terminado en Cuesta de Moras y no en Zapote, pero sobre todo acabaría por derrumbar sus alegóricos discursos de un carácter patriótico, algunos inclusive revestidos de un ligero tinte mesiánico, que los podría convertir no solo en padres de la patria, sino en mártires de esta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"><strong>Modelo de desarrollo.</strong> Por otra parte, su crítica frecuente al modelo de desarrollo puesto en práctica en nuestro país durante las últimas administraciones, se resume en eso: critica ante todo, pues como en reiteradas ocasiones se  le ha señalado a estos grupos, carecen de un sentido propositivo y en caso de presentarlo, la regresión nostálgica a fórmulas del pasado rememorando la Costa Rica de antaño descrita en la canción “Caña dulce pa´ moler…”, resulta más que anacrónica en tiempos de globalización.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">No hace falta ser muy sabio, ni entendido en esto del análisis político,  para ver como se configuran escenarios donde los partidos opuestos al liberacionismo, parecen más bien dejarle la mesa servida para un nuevo gobierno, y como las fuerzas que en teoría tendrían más oportunidad de desbancarlo, en un derrotismo anticipado, concentran sus energías en discusiones existenciales  para ver quién ocupa verdaderamente un segundo lugar.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Publicado en la Nación el 21/08/2009.<a href="http://wvw.nacion.com/ln_ee/2009/agosto/21/opinion2065453.html">Ver aquí</a></span></p>
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		<title>Matemática electoral.</title>
		<link>http://www.danielcalvo.com/2009/06/14/matematica-electoral/</link>
		<comments>http://www.danielcalvo.com/2009/06/14/matematica-electoral/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 14 Jun 2009 23:14:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Daniel Calvo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Política Nacional]]></category>
		<category><![CDATA[Costa Rica]]></category>
		<category><![CDATA[Democracia]]></category>
		<category><![CDATA[Elecciones 2010]]></category>
		<category><![CDATA[PAC]]></category>
		<category><![CDATA[Participación]]></category>
		<category><![CDATA[PLN]]></category>

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		<description><![CDATA[No permitamos que la sombra del abstencionismo reduzca nuestra democracia. El padrón electoral de nuestro país hasta el pasado mes de abril, se encontraba compuesto por 2.773.126 electores, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Lamentablemente, según la última encuesta de Unimer (en mayo), el 54% de los ciudadanos dice no simpatizar con ningún [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"> </span></em></p>
<blockquote><p><em>No permitamos que la sombra del abstencionismo reduzca nuestra democracia.</em></p></blockquote>
<p><em> </em></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">El padrón electoral de nuestro país hasta el pasado mes de abril, se encontraba compuesto por 2.773.126 electores, según datos del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Lamentablemente, según la última encuesta de Unimer (en mayo), el 54% de los ciudadanos dice no simpatizar con ningún partido político, lo que equivaldría aproximadamente a 1.497.488 personas, de que se desconoce si en febrero de 2010 se convertirán al abstencionismo.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">La evidencia empírica de procesos electorales anteriores nos indica que la antipatía a un candidato o a una fuerza política determinada puede inclusive ser un factor mucho más importante que la empatía partidaria; además, esta última puede ser superada por el carisma de un candidato(a). ¿Quiénes son más fuertes los candidatos o los partidos que los respaldan?</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"><strong>Simpatizantes y adherentes</strong>.Sobre las convenciones, el Dr. Rodolfo Cerdas ha señalado <em> “Compararlas puede engañarnos, porque de nombre igual, es diferente su naturaleza.”</em>, <a href=" http://www.nacion.com/ln_ee/2009/junio/14/opinion1995587.html">(Ojo crítico, 14/06/09)</a>. Pero claro está que cualquiera de las fuerzas políticas que desee hacerse con la presidencia en febrero de 2010, necesitará no sólo de sus militantes y adherentes sino también de sus simpatizantes y lo triste de esas diferencias, es que posiblemente en la convención del PLN pudieron haber votado más simpatizantes del PAC que en la convención de éste partido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Mientras en el PLN en cifras absolutas votaron 520.266 personas, en el PAC solo votaron 22.450, lo que equivale en cifras porcentuales al 18,76% y 0,81% del padrón respectivamente. En cuanto a los candidatos en cifras porcentuales ordenadas de mayor a menor, este fue el orden de nuestros precandidatos: Chinchilla 10,32%; Araya 8,74%; Solís 0,58%; Berrocal 0,54%; Campbell 0,15%; Macaya 0,08%.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Ahora, para febrero de 2010, el panorama será muy distinto; todos tendrán libertad de votar ya sea por el partido o candidato con el que rivalizan o simpatizan. Actualmente, se desconocen los porcentajes de cuántos electores que en aquel momento votaron por equis precandidato de un partido lo harán en un futuro por el candidato de este. Además, la invención de nuevos y eventualmente el resurgimiento de viejos partidos, podrían convertirse en importantes “turecas” que tengan función en beneficio o detrimento del PLN y PAC.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Pero sobre todo los porcentajes dichos anteriormente no serán obtenidos con base en el padrón, sino en el total de votos emitidos, el cual se obtiene de la diferencia del padrón y el abstencionismo. Este último podría rondar el 31,8%, lo que equivaldría al pasado mes de abril a 882.686 personas, al promediarse el porcentaje de abstencionismo de las primeras rondas de 1998, 2002 y 2006.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;"><strong>La sombra del abstencionismo</strong>. Es decir votarían 1.890.440 personas, con lo cual le bastaría al partido ganador la obtención de 756.176 votos para cumplir con el 40% del número total de sufragios válidamente emitidos, establecido en el artículo 138 de nuestra Constitución Política. El abstencionismo se convierte así en un incentivo que premia la mediocridad de nuestros partidos políticos, a los cuales poco les importa su grado de legitimidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">En un país donde la población supera los 4,4 millones de personas, no podemos permitir que la sombra multitudinaria del abstencionismo nos enlute, reduciendo nuestra democracia, pues es esta es la que realmente necesita de nuestro voto.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: small; font-family: Times New Roman;">Publicado en la Nación el 19/06/2009.<a href="http://wvw.nacion.com/ln_ee/2009/junio/19/opinion2000700.html">Ver aquí</a></span></p>
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