Los bienes del Estado son sagrados
Según la doctrina democrática, los bienes públicos son de todos y de nadie en particular. En consecuencia, el aprovechamiento privado de un bien público es una desviación del sentido original de la existencia de dicho bien. Peor aún, cuando tal aprovechamiento no genera utilidades sociales que justifiquen la explotación particular de un determinado bien público. [...]



