¿Qué es esto? Desde esta página puedes compartir y guardar Partidos personalistas. en tu Marcador Social preferido, o enviar un enlace vía E-mail a tus contactos.

Webs Sociales

E-mail

Vía E-mail
03 noviembre, 2009

Partidos personalistas.

Publicado en: Política Nacional

La prevalencia del candidato presidencial por encima del partido político que representa, es un fenómeno normal dentro la cultura política latinoamericana tristemente caracterizada por esquemas patriarcales de gamonales, cacicazgos, militares y caudillos.

En el marco de crisis y caída del bipartidismo tal fenómeno se ha venido acentuando, los partidos políticos como instituciones garantes del sistema democrático se enfrentan a una terrible crisis de legitimidad con consecuencias insospechadas, las cuales en otras latitudes lamentablemente han permitido el surgimiento de descomunales líderes al servicio del populismo, quienes han ejecutado el exterminio del sistema de partidos, para consolidarse ad perpetuam en el poder.

En Costa Rica este fenómeno no es ajeno, aunque por ahora afortunadamente sus consecuencias no son de tal magnitud. Sin embargo, el carácter personalista de nuestras agrupaciones merma la consolidación de estructuras partidarias estables a largo plazo y conlleva a cíclicos reacomodos de las principales fuerzas políticas en un sistema en el cual la prestación de candidaturas a cargos de elección popular se encuentra reservada al monopolio de los partidos políticos.

Las respuestas a interrogantes como: ¿Qué sería de nuestros principales partidos políticos sin sus figuras claves? Del PAC sin Ottón Solís, del ML sin Otto Guevara, del PUSC sin Rafael Ángel Calderón? ¿Qué habría sido del PLN en 2006 sin Oscar Arias? Señalan la prueba fáctica de lo endeble de nuestras estructuras partidarias por sí mismas.

Haciendo un repaso de los últimos 4 procesos electorales, la situación no parece distar mucho de lo expresado en párrafos anteriores.

-En febrero de 1998 un estudio realizado por Unimer el propio día de las elecciones, señaló que el factor más importante para el electorado a la hora de emitir su voto fue el siguiente: Candidato 37%; Partido 25%; Programa 19%; Promesas de campaña 12%.

-En febrero de 2002 la historia prácticamente se repitió, un estudio realizado el propio día de las elecciones por la misma casa encuestadora, lanzó prácticamente los mismos resultados de 4 años atrás: Candidato 37,3%; Partido 20%; Programa 19,7%; Promesas de campaña 13,1%.

-En febrero de 2006 existieron varios elementos aunque no encuesta conocida para reforzar esta tesis, entre ellos la antipatía generada por un determinado candidato más que el partido político al que representaba, permitiendo artificialmente a otro candidato presidencial ser mucho más fuerte que su propio partido.¿Cuántos de los que votaron por Ottón Solís en 2006, votarán por él en 2010?

-En setiembre de 2009 a 5 meses de realizarse un nuevo proceso electoral una encuesta realizada por la empresa Unimer para La Nación, indicó que un 63% de los costarricenses consideran “clave” al postulante al momento de decidir su voto, así como un artículo de este mismo diario del 1 de noviembre, El País, página 5 A, ”Candidatos marginan a sus partidos en publicidad”, es incisivo en señalar como los mensajes electorales omiten nombres de las agrupaciones.

Consecuencia de lo anterior, nuestros partidos exhiben una debilidad como estructuras estables consolidadas, marcando una precaria posición, en la que si obtienen una victoria, su base inicial de apoyo tiende a erosionarse o a desaparecer tan fácilmente como la de una figura de la farándula y en caso de ser derrotados su resultado electoral en un proceso anterior, no es garantía de un resultado similar en un nuevo proceso, si su popularidad ha disminuido por su malogrado actuar como oposición.

Por tanto, en momentos en los que nos preparamos para enfrentar un nuevo proceso electoral, conviene reflexionar a los partidos políticos sobre este importante fenómeno, el cual se encuentra estrechamente ligado a otros, como la ausencia de las lealtades partidarias, la quiebra del voto entre elecciones presidenciales vs legislativas, surgimiento de outsiders, debate sobre listas abiertas, manejo de publicidad, entre otros. Así como aprovechar esta coyuntura para reforzar las estructuras partidarias que las acuerpan, dejando de ser simplemente maquinarias electorales, buscando ser verdaderos partidos políticos.


Regresar a: Partidos personalistas.