El circense control político.
Publicado en: Política Nacional
El control político tema consustancial a la naturaleza del Parlamento, es la actividad destinada a velar por el debido accionar del Poder Ejecutivo y de otros órganos o entidades públicos, en apego al principio de legalidad, como en respeto de los valores éticos en el ejercicio de la función pública.
Sin embargo, en un país como el nuestro, en donde se disfruta hasta la saciedad el aquelarre, el escándalo y la polémica; el ejercicio de esta función lamentablemente siempre termina enturbiada por la demagogia, la politiquería e inclusive la barahúnda de varios de nuestros señores diputados, adquiriendo matices similares a los de un circo tanto legislativo como mediático.
La inviolabilidad e inmunidad parlamentaria otorgada a nuestros diputados en el artículo 110 de la Constitución Pública, el cual no los hace responsables por las opiniones o expresiones que éstos emitan en el ejercicio de su cargo, liberados en cualquier tiempo de las acciones penales y civiles que pudieran ser interpuestas en su contra, conspira no a favor, sino en desmedro de la democracia costarricense, la cual enardecidos al calor del momento dicen estar defendiendo.
No hay reparo en denunciar sin conocimiento alguno, en difamar, calumniar o blasfemar contra la personalidad que resulte antojadiza un día aciago, denigrar la integridad de un compañero diputado por una directriz de partido, por interés personal o por la coyuntura electoral que exponencialmente se adueña de un aletargado congreso, el cual demora valiosos minutos inclusive en aprobar el acta del día anterior, en medio de dispares comentarios que poco o nada tienen que ver con el tema, pero que buscan abrir los vetados portillos en su afán de encontrar otras etílicas cooperativas o lujosos almuerzos.
Se aplica la lógica ¡Denuncia cien que al menos una acertarás!, y en esta línea, acuerpado por otros colegas de fracción, se denuncia por denunciar al Ministerio de Relaciones Exteriores; a la Dirección General de Migración; en fin a cualquier ciudadano con sueños de ser presidente. Mancillando reputaciones, derrochando irresponsabilidad.
Publicado en la Prensa Libre el 07/03/2009. Ver aquí
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