El “informe-lamento” de los 100 días.

La presentación del informe de los primeros 100 días de la labor de gobierno, buy en lugar de concertar, medical separa, find pretende retratar a la clase política similar a una película de vaqueros, donde el bando de los buenos a punta de bala, espera acabar con “los mismos de siempre” a quienes tacha de corruptos.

Mientras algunos han salido contentos del teatro, a otros nos ha parecido un guión bastante previsible y trillado, sobre todo a quienes esperaban un cambio no sólo de actores sino de trama ¿Y después de los muertos qué…?

En términos muy generales, nos parece que el informe de los primeros 100 días, agrava la disonancia entre lo manifestado en campaña: “Vamos arreglar todo, ya”, a lo proclamado una vez que se encuentran en gobierno: “requiero paciencia, hay mucha resistencia, no puedo arreglarlo todo tan rápido”, pese a que ha sido un plazo autoimpuesto por ellos mismos.

El gobierno ha reciclado el discurso anti política de otros tiempos y el tan necesitado dialogo entre actores políticos, ha pretendido ser sustituido por uno con sectores sociales – punto de confort de Melvin Jiménez –, en algo que raya en el corporativismo y es muy peligroso para nuestra propia democracia.

Por un momento ha parecido que Don Luis Guillermo, – quizás para alivianar la tensión y división dentro de la fracción de gobierno–, ha arropado los planteamientos de Don Ottón, sobre que todo funcionario publico es corrupto por naturaleza y que la inocencia legal que estos puedan demostrar en algunos casos no es suficiente, porque tras de corruptos son mañosos ¡Viva la torquemada!

Es comprensible que gran parte del informe, se tratará de lo que el propio Presidente de la República, ha denominado las “letanías de la ineficiencia y la corrupción”, había que volar machete en la finca encharraleada para limpiarla, pero gobernar es una tarea que debería ir más allá de denunciar. ¡Costa Rica demanda la presencia de un gran estadista, más que la de un gran auditor!

El Presidente ha quedado debiendo en lo anterior, al no señalar todavía derroteros claros y respuestas sobre ¿Cómo? abordar los grandes temas que nos permitan la consecución del desarrollo, inclusive dejando por fuera temáticas a las que todos estamos esperando se refiriera con mayor profundidad como el tema energético o el de infraestructura, entre otros.

Sobre los escándalos de corrupción señalados, solo queda esperar que las denuncias del caso se encuentren debidamente fundamentadas, con sus respectivos “ampos” luego de una investigación de un poco más de 15 semanas de trabajo y que sean presentadas a la brevedad posible ante el Ministerio Público, no vayan a quedar presentadas únicamente ante la prensa, eso las deslegitimaría.

El marco con el que se nos ha pretendido vender en el informe, ha sido el confrontación, entre de 30 años de bipartidismo corrupto versus 100 días de un viacrucis redentor, donde el “Plan Rescate” consiste en que la “nueva” y TODAVÍA libre de pecado clase política, no acepta ¿Cuál ha sido su responsabilidad luego de prácticamente 14 años en la oposición?

El mandatario se ha referido solo SELECTIVAMENTE al legado de las administraciones anteriores, señalando únicamente lo malo. Ha posicionado con cierto éxito ante los más jóvenes y algunos medios de comunicación, la idea de que “En el pasado todo fue malo”, pero le ha faltado posicionar un mensaje optimista de que “En el futuro todo será mejor”.

No ha querido reconocer, los éxitos obtenidos gracias a la continuidad de: 1) Programas sociales –sobre los cuales solo ha señalado que no están llegando a quien verdaderamente los necesita –; 2) En materia de seguridad – gracias al trabajo de figuras que vienen trabajando desde el gobierno anterior – 3) Y muchísimo menos admitir que ante la ausencia de iniciativas de ley propias, es la agenda heredada de administraciones anteriores, la que mantiene ocupado al Poder Legislativo.

Sin embargo, no todo lo planteado en su informe nos parece negativo, su llamado a los jefes de fracción, para utilizar la celebración del mes de la Patria, para buscar puntos de coincidencia entre bancadas, que pueda traducirse en un “Pacto por Costa Rica”, analizando hojas de ruta presentadas por otras agrupaciones e intentando materializar la buena disposición manifestada por otras fracciones para construir dicho acuerdo, resulta tremendamente relevante y ojalá resulte posible.

El gobierno luego de tres meses bastante convulsos, parece finalmente percatarse, que necesita de otros socios en la Asamblea Legislativa, si pretende que su gestión arranque.

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