Lecciones del proceso electoral.

Pocos momentos son tan provechosos para el análisis de los “partidos políticos” como después de un proceso electoral: es el momento idóneo para que estos incurran en la autocrítica y la reflexión, nurse liberados del estado impertérrito al que se aferraban durante él, look en el que algunos se creyeron dueños absolutos de la historia futura: destinados irremediablemente a gobernar.

Muchas son las lecciones que se pueden abstraer de los resultados obtenidos por parte de cada uno de los partidos políticos involucrados en la contienda: algunas, ambulance frecuentes en prácticamente todos ellos y otras que conviene detallar bando por bando, ordenadas de mayor a menor según su fracaso en el proceso electoral. De seguido, algunos desaciertos:

Sin lugar a dudas el mayor perdedor de esta gresca electoral, fueron los grupos autoproclamados de “izquierda” con todos sus pintorescos matices, desde el Frente Amplio que no encontró su Fernando Lugo en la provincia de Limón y en San José logró percatarse que no basta con ser una revoltosa expresidenta de la FEUCR para ser diputada, teniendo que resignarse con la obtención de solo un diputado, un asesor legislativo que con astucia supo capitalizar su protagonismo en las luchas ambientales.

Error tras error. Al fracaso del Frente Amplio le siguió el del PAC, el cual confiado en emular una gesta similar a la del proceso electoral de 2006, incurrió en error tras error (convención cerrada, raquítica alianza, menosprecio a las encuestas, entre otros), pero sobre todo continuo obcecado en que sus virtudes éticas eran suficientes para lograr el “cambio” –frase que permitió adueñarse a otro partido de oposición que al final terminó tildándolo de partido tradicional – generando una confusión en el voto-protesta que acabo por dividirse al no saber cuál de los dos partidos (PAC y ML) tenía más oportunidad en acabar con el imperio del PLN.

Posteriormente el Movimiento Libertario demostró en alguna medida que una plataforma política puede ser construida mediáticamente con una fuerte dosis de populismo para atacar el tema principal de la campaña: seguridad; su yerro fue pagar con creces el desconcierto generado por el origen de su financiamiento y, al igual que el PAC, no se preocuparon en contrarrestar la maquinaria electoral del PLN dentro, pero sobre todo fuera, del Valle Central.

Seguido de cerca se ubicó el PLN quien no cometió el desatino de basar su campaña en una cuestión de género, como algunos han pretendido falsamente señalar, logrando, sin embargo, un apabullante respaldo por parte de las mujeres de nuestro país, además de lograr sopesar con éxito desde un inicio la relación de costo-beneficio entre sí apoyar la actual gestión o tomar distancia. Pero no todo fueron laureles para la agrupación verdiblanca en la cual permaneció el divorcio con el electorado más joven y quien debe tener un especial cuidado en evitar embriagarse en las mieles del triunfo, pues en las arenas movedizas de la política se debe estar preparado tanto para victoria como para derrota.

Ganadores. Se concluye entonces que los dos grandes ganadores de este proceso electoral – cada uno dentro de su propio contexto –, la USC (ex-PUSC) comprendió desde un inicio su papel secundario dentro de esta contienda electoral y en una osada campaña de marketing mantuvo con vida por un periodo más a una alicaída agrupación luego de la condena de su líder Rafael Ángel Calderón, e inclusive aumentó en un diputado su número de escaños en el congreso.

Y el PASE, el gran ganador del proceso electoral, un partido que, sin mucho ruido y gasto, cuadriplicó su fracción parlamentaria, siendo francos en su objetivo: llegar a Cuesta de Moras y no a Zapote.

Publicado en la Nación el 28/02/2010.Ver aquí.

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