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En días recientes nuestro país se ha visto zangoloteado por el notición de una supuesta, ya ni tan supuesta presencia de las FARC en nuestro territorio, así como de sus posibles tentáculos, que gracias a dios han saltado a la luz en el ultimo tiempo y que podrían llevarse embarrado a más de un politicucho que tenga o haya tenido alguna relación con esta sarta de narcoterroristas.
Pero independientemente de que resulta preocupante tal situación y deben tomarse las medidas necesarias que arrojen nuevos datos sobre el mismo, resulta risible pero sobre todo repugnante las declaraciones de los emparentados con las FARC en nuestro país, declaraciones que constituyen un insulto a la razón, así como una ofensa a la inteligencia de miles de costarricenses y que ponen al desnudo las amistades de algunos de nuestros sindicalistas, que si por la víspera se saca el día, el papel de angelitos se les empieza a caer, pues ¡Dime con quien andas y te diré quien eres!
Estos sindicalistas en el ultimo tiempo vueltos muy patrióticos, todos identificados con la verborrea de su caudillo del sur de boina roja, se burlaron con sarcasmo de la “computadora mágica que resiste bombardeos”, deslegitimaron su información, la tacharon de infamia, pero luego pudieron constatar que tal computadora arrojo exactita la dirección donde sus compadres guardaban la plata, ¡Que cosas no, de verdad que hasta el mejor mono se le cae el zapote!
Pero mientras algunos se les cae al zapote, a otros aquí en Costa Rica no se les cae la cara de vergüenza y tarareando la canción del “Yo no fui, se quieren hacer los majes y vernos la cara a un montón de costarricenses, con respuestas más perdidas que las del chiquito de limber, sino les pregunto a ustedes ¿De cuando acá? ¿Uno hospeda a alguien en la casa de uno sin conocerlo? ¿De cuando acá? ¿Uno firma un documento en este caso un poder sin haberlo leído con anterioridad y desconoce a quien se lo firmo? ¿De cuando acá? ¿Uno guarda en su casa una caja fuerte de alguien que no conoce, sin saber lo que esta tiene adentro?
A otro con ese cuento, pues los costarricenses somos tontos, pues la pareja está libre y sin causa pendiente porque en nuestro país no existe el crimen de financiamiento al terrorismo, pero no somos mensos para pensar que esto es producto de la ingenuidad y no de la malicia de los compinches de nuestros sindicalistas.
Publicado en el Diario Extra el 30/03/2008. Ver aquí



