Escasez de alimentos en Venezuela ¿Culpa de las decisiones del gobierno o del capitalismo salvaje?

El 24 de abril del 2003 fue creada por el presidente Hugo Chávez Frías la alabada “Misión Mercal”, la cual consistía en construir almacenes y supermercados, dotados con alimentos y otros productos de primera necesidad a bajos precios, para que resultasen accesibles a la población más necesitada.

La fórmula, alimentos subvencionados los cuales llegaban a estos almacenes y supermercados sin intermediarios, permitiendo así tener un descuento entre el 30% y el 45 %, comparados con los precios ofrecidos por otras establecimientos o cadenas de distribución privados, fue muy bien recibida y aplaudida por una amplia mayoría del población venezolana, firmemente creyente que la Revolución Bolivariana pondría fin a muchas de sus penurias.

La fijación y regulación de precios de unos 150 productos de primera necesidad, totalmente divorciados de las realidades, de los costos de producción y de distribución de los productos, parecía poco importarle al pueblo venezolano, que gozaba de una excesiva abundancia de liquidez monetaria pocas veces experimentada en tiempos pre- revolución, que además era garantizada por el gobierno con la aprobación de la “Ley de Defensa Contra el Acaparamiento y la Especulación”, que permitía al gobierno expropiar a las industrias y comercios de alimentos que se atrevieran a especular con los precios.

Entre el jubilo y la algarabía del pueblo venezolano por la aparente disminución del costo de la vida, veían con encanto como su presidente y demás autoridades, incitaban a los campesinos a invadir campos y haciendas que considerasen improductivas, para repartirles tierras y créditos con fondos públicos, pues con la Revolución el latifundio llegaba a su final.

Los latifundistas oligarcas nunca más harían de las suyas, ni siquiera explotar a sus jornaleros, pues con la “Reforma Constitucional” que apoyaba el presidente inclusive la jornada laboral se vería reducida a tan sólo 6 horas diarias, 30 horas semanales.

¡Venezuela vivía un sueño, nunca habían estado mejor! Lamentablemente un día al pueblo venezolano le toco despertar y empezaron a ver:

k) Como la alabada “Misión Mercal” resultaba imposible mantenerla en el largo plazo y como esta generaba en el tiempo un importante desabastecimiento que afecta al menos una cuarta parte de los productos de la llamada canasta básica, a la que acceden las personas de más escasos recursos en el país, pero sobre todo como afectaba productos como carne, leche, pollo, aceite, azúcar y granos, puesto que nadie está dispuesto a producir un producto para venderlo a un costo inferior que el costo de producción.

k) Como esos productos han elevado exponencialmente su valor en el mercado o virtualmente han desaparecido de los estantes de los supermercados, principalmente por los elevados costos de reposición causada por la restricción de dólares, y por el vigente control de precios aplicado por el gobierno.

k) Largas, interminables y agobiantes filas para comprar alimentos en un Megamercal, empezaron a ver como la leche se convierte en un lujo, e incluso cuesta conseguir fórmulas lácteas para bebés en la actualidad.

k) Como la “Ley de Defensa Contra el Acaparamiento y la Especulación”, ahuyentaba todo tipo de inversión del país y la tasa de desempleo crecía, trayendo más inflación.

k) Como la lucha contra el latifundio emprendida por su presidente y demás autoridades, afectaba la seguridad jurídica y el derecho a la propiedad privada, reduciendo la producción.

k) Como su gobierno empeñado en implantar un sistema socialista, con empresas sin fines de lucro, no entiende cómo funciona la economía y que una jornada laboral de 6 horas diarias obviamente traerá más inflación y más escasez de productos básicos.

k) Como las recientes medidas económicas anunciadas por el gobierno venezolano, incluyendo una severa restricción de dólares preferenciales para importación, está disparando la inflación y, paradójicamente, está desatando la escasez de productos alimenticios y médicos en un país con abundantes recursos financieros.

k) Como la paralización de las importaciones por el retardo al tramitar las divisas, está impactando también sectores como las industrias automotrices y de autopartes, fármacos y equipos clínicos, vacunas y repuestos para maquinaria agrícola, pulpa de papel y materiales de construcción.

k) Como el precio del dólar en el denominado “mercado paralelo” ha duplicado al oficial de 2.150 bolívares, lo que también ha incidido en los precios internos, pese a que un 90 por ciento de las importaciones se financian con el llamado “dólar oficial”.

k) Como la supuesta “ayuda humanitaria” brindada por su presidente para lograr el intercambio humanitario con las FARC en Colombia, desembocaba en un bochorno internacional, que hacia a su presidente cortar relaciones con su vecino del norte y experimentar a su pueblo las consecuencias de este rompimiento, con el país que era el principal exportador de bienes alimenticios a Venezuela.

k) Como las medidas del gobierno para compensar la baja producción las cuales se resumen a un impulso en las importaciones de alimentos, financiadas por los ingresos del petróleo, desestabilizan la balanza comercial y contradicen directamente el objetivo estratégico del gobierno como lo es lograr su propia autarquía alimentaría.

Lamentablemente esto no lo ha podido ver el gobierno venezolano, que ha negado que exista desabastecimiento de alimentos en el país, mientras se contradice insistiendo en que tal escasez de alimentos básicos, no es más que parte de un sabotaje organizado por la oligarquía, especialmente en el sector agroalimentario contra la revolución bolivariana, para debilitarla en el ámbito económico y que dicha escasez no finalizará hasta que las plantas procesadoras de comida, transporte y redes de distribución aún en manos privadas, es decir, en manos capitalistas, pasen a manos del Estado.

Si bien el gobierno venezolano ha logrado dar una leve respuesta a esta crisis en la industria láctea, al crear nuevas plantas procesadoras de leche estatales con la ayuda de los conocimientos iraníes, no basta con cubrir la demanda nacional de leche existente o compensar el déficit de producción del sector privado.

Reflexión: ¿De qué sirve tener precios bajos y el dinero para comprar productos alimenticios, pero no tener alimentos que comprar o tener que adquirirlos al triple de su irreal precio establecido?

PD: Recuerdan ustedes en Costa Rica.

k) ¿Qué presidente nos hizo vivir una situación similar, cercano el fin de los 70´s?

k) ¿Qué candidato presidencial hace poco intento revivir los estancos del CNP y nos hablo en campañas anteriores de la autarquía alimentaría?

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