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Desperdiciar el tiempo y el capital político.

El reciente anuncio por parte del presidente de la República, Luis Guillermo Solís, sobre una serie de medidas para solventar la falta de liquidez del Estado, tiene desde hace varios días enfrentados a tirios y troyanos.

La discusión vuelve la mirada hacia atrás y tiene hasta el momento como punto principal del debate, determinar ¿Cuál de las últimos gobiernos es el más culpable de todos? Cuando una gran mayoría tiene claro que todos son culpables en mayor o menor grado.

De momento nadie acepta su responsabilidad, la culpa depende de la amnesia política-selectiva de unos y otros, quienes convertidos en expertos de política macroeconómica, pretenden con artículos, gráficos y hasta memes, explicarnos las causas y responsables de la crisis fiscal.

Afortunadamente, debido a la impostergabilidad para afrontar la situación, el gobierno finalmente ha anunciado que retomará viejas soluciones y planteará otras nuevas, pero lo hace ya en un contexto internacional adverso y en uno nacional marcado por ser un año electoral, el cual pareciera querer utilizar como chivo expiatorio para luego decir “lo intentamos pero la oposición no nos lo permitió”.

Al mejor estilo del “tico” el gobierno dejó todo para el final y pretende solucionar en seis meses lo que por irresponsabilidad, ingenuidad e inexperiencia, postergó de forma adrede por más de tres años, pese a los llamados de atención de algunas fuerzas de oposición y figuras de su propia bancada, que le manifestaron desde el día uno de administración, su anuencia a discutir el tema fiscal.

El gobierno perdió tiempo precioso y mandó señales contradictorias, señaló hace algunos días el director del Estado de la Nación, Jorge Vargas Cullel. Desperdició el más grande capital político con el que un mandatario ha llegado al Poder Ejecutivo (1.300.000 votos), menospreció el acuerdo nacional ofrecido por el candidato presidencial de la bancada más grande del congreso y desechó la propuesta de “Consolidación Fiscal”, que había sido elaborado por la administración anterior, luego de 5 mesas de diálogo y múltiples reuniones entre actores interesados.

Atrás quedaron también los tres años en que la coyuntura económica internacional favorecía al país – con tasas de interés bajas y precios de intercambio favorables –, hoy la viabilidad de las reformas planteadas que ahora sí urgen al gobierno, es mucho más compleja.

Estamos advertidos sobre que continuar postergando la aprobación de reformas, solo para no asumir el costo político que estas conllevan, es una bomba de tiempo, la cual tarde o temprano terminará explotando a la presente o muy probablemente a la próxima administración, por lo cual sería prudente elegir un candidato que pueda estar rodeado de un equipo con gente de experiencia y el conocimiento suficiente para hacerle frente al déficit, que no tenga que padecer los efectos de la “curva de aprendizaje”, pues “El tiempo perdido hasta los santos lo lloran”.

Publicado en: El Financiero Edición 1143

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La imagen del Presidente vs. la imagen del Gobierno.

A menos de dos meses de la convocatoria oficial a las elecciones nacionales de 2018, el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR divulgó los resultados de la Encuesta de Opinión Sociopolítica realizada el pasado mes de julio, los cuales son un importante punto de partida para comprender con mayor claridad el proceso que se avecina.

Entre los resultados que más destacan se encuentra que pese a que un 75,12% considera que el rumbo del país, ese que prometieron cambiar es regular, malo o muy malo, quien prometió cambiarlo es la figura política mejor calificada del país. ¿Razones? Probablemente su histrionismo, esa habilidad innata para congraciarse con los costarricenses, tocando piano en un anuncio, bailando tango en el FIA o disfrazado según la ocasión en sus giras.

Sin embargo, cualesquiera que sean las razones, el hecho de que un presidente de la República llegue con una calificación tan positiva a su último año de gobierno, es algo de reconocer por lo extraño en nuestro contexto, debido al desgaste que estos por lo general acarrean al final de sus mandatos.

Lo anterior también tiene una relevancia fundamental para el proceso venidero, pues el proclamado sucesor del continuismo tendrá unos zapatos muy grandes que llenar en cuanto a carisma, así como responder por una gestión de gobierno de la que fue parte que actualmente es calificada con un 62,84% como regular, mala o muy mala.

El panorama a seis meses para las elecciones parece complicado para el partido de gobierno, su candidato aparece situado como tercero en las preferencias de la encuesta, porcentaje que triplica quien aparece en el primer lugar, pero lo cierto es que todavía falta muchísimo, empezando por el inicio oficial de la contienda en octubre.

El principal reto del sucesor del partido de gobierno será construir su propio capital político emocional, más que depender del de su predecesor o de la alicaída gestión de gobierno del cual formó parte. Su juventud, manejo mediático y habilidades artísticas literarias y musicales, son cualidades a explotar.

La principal incógnita probablemente será: ¿Podrá el aspirante oficialista agenciarse la popularidad del actual mandatario? La coyuntura es distinta; sin embargo, esa es su apuesta. Si los ataques le rebotan tanto como a Luis Guillermo pese al sin número de desaciertos y contradicciones, se enfila por buen camino.

Publicado en: Diario Extra 24/08/2017.

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¿Cuánto tiempo efectivo realmente tiene un gobierno?

La administración Solís Rivera recién ha superado la mitad de su gestión y ya algunos han hablado, prematuramente, de que está se encuentra en su final.

El propio presidente de la República, si bien aún no ha tirado la toalla, afortunadamente –aunque quizás de una manera tardía–, describió, el 2 de mayo, una agenda clara de prioridades que intentará –no sabemos si logrará– impulsar en esta tercera legislatura, la cual es clave para cualquier gobierno, antes que los aires electorales soplen todavía con mucho más fuerza.

Tal parece que al Gobierno se le han hecho cortos los cuatro años de su gestión; el tiempo demorado en la famosa curva de aprendizaje claramente le pasa factura.

En razón de lo anterior, el mandatario –quién parece estar consciente de esta situación– se ha atrevido a manifestarse públicamente, con valentía, a favor de uno de los temas más impopulares pero necesarios en este país: la reelección inmediata presidencial y de diputados.

El tema sin duda se las trae, pero conviene analizar el calendario político electoral de este país para percatarse de que, en gran medida, somos presa de nuestro propio sistema.

Costa Rica tiene un periodo presidencial de cuatro años, que en términos legislativos se divide por año en legislaturas, las cuales, a su vez, se dividen en dos periodos de sesiones ordinarias y extraordinarias, pero que son interrumpidos por una infinidad de asuntos particulares acontecidos tanto dentro como fuera de la Asamblea Legislativa, como las elecciones presidenciales, municipales e internas en cada agrupación; la jornada del 1 de mayo; la discusión del presupuesto de la República, entre otros.

Esta serie de sucesos, muchos de los cuales se repiten (a mi criterio) innecesariamente año con año, agregan una enorme complejidad a la Asamblea Legislativa, pero sobre todo a su relación con el Poder Ejecutivo, relación que ya, de por sí, nunca ha sido sencilla por diversas razones, como divisiones internas de las fracciones así como por el tema de egos y envidias entre diputados.

¿Cuál es el tiempo efectivo de gobierno? Restemos los primeros 100 días de acomodo de un gobierno, la parálisis de mínimo un mes (noviembre) por la tramitación del presupuesto ordinario de la República –en algunos casos se extiende también a los extraordinarios–; los recesos legislativos de fin de año (15 días en promedio y al final de cuatrienio se extiende a unos 45 días); las negociaciones del 1 de mayo que consumen prácticamente todo el mes de abril; luego la entrada del receso de Semana Santa, así como los primeros 15 días de mayo para definir la agenda e integración de las comisiones. Es un ciclo que se repite en su mayoría cada año.

A este complicadísimo calendario político-electoral debemos restarle también las elecciones municipales (ahora a medio periodo), que tientan a los diputados a tomar un receso de diciembre hasta febrero. Igualmente, está la inscripción de precandidaturas a lo interno de los partidos políticos, programada para finales de este año, que convierte la última legislatura en una de las más ineficientes, en la que solo se aprueban proyectos de bajo costo político y que culmina a mediados de diciembre para salir a receso de campaña, regresando a la paz en febrero, en caso que no exista segunda ronda.

Vale aclarar que dentro de este calvario trazado, no hemos contemplado las repercusiones a nivel de tiempo desaprovechado que tienen las frecuentes prácticas filibusteristas dentro de la Asamblea Legislativa, ni mucho menos la discusión de votos de censura a ministros, los cuales en ocasiones consumen meses, así como otros factores externos, como huelgas o manifestaciones, que paralizan al país por días y a nivel de discusión por semanas.

Es momento de pensar en grandes reformas constitucionales y legales que le devuelvan un poco de oxígeno y vida útil a los diferentes gobiernos, tanto para planificar como para ejecutar acciones.

Las circunstancias deberían invitarnos a reflexionar sobre la posibilidad de acoger periodos políticos más largos como los sexenios o bien, la reelección inmediata, así como la adopción de presupuestos bianuales o cuatrienales y, finalmente, acabar con las elecciones de directorio legislativo cada año.

Publicado en: El Financiero Edición 1076.

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¿Qué nos enseñaron las elecciones municipales?

Las elecciones municipales del pasado 7 de febrero han arrojado una serie de datos que es importante tener presente para comprender lo acontecido en este proceso.

Entre los datos más relevantes se encuentra una importante disminución del abstencionismo pasando del 72,1% en 2010 a un 64,9% en 2016, aunque algunos habríamos querido esta cifra fuera menor.

Por otra parte, parece también destacable que pese a que los partidos tradicionales PLN y PUSC, obtuvieron el 79,01 80,24% de los gobiernos locales del país (65: PLN 50 51+ PUSC 14), cinco partidos políticos lograron por primera vez una alcaldía (PNG, FA, RPSC, PASJ, PAL) y una coalición (GENTE).

Algunos partidos ganaron (PUSC +5, PNG +3 +2, FA +1, PRSC +1, PASJ , PAL +1), otros mantuvieron (PAC, Curridabat Siglo XXI, Yunta Progresista Escazuceña) o perdieron (PLN -9 -8, PASE -1, ML -2) en el número de alcaldías obtenidas en comparación con el proceso de 2010.

Sin embargo, en prácticamente todos los casos existió cambios respecto a cuales fueron las municipios donde obtuvieron el triunfo ahora en 2016. Ejemplo:

El PLN aunque logró mantenerse en el poder en 5 de los cantones con mayor electores (Alajuela, Desamparados, Cartago, San Carlos y Heredia) lo que podría ser clave para 2018, perdió 18 gobiernos locales en relación a los obtenidos en el proceso de elecciones municipales de 2010. Entre ellos destacan tres cabeceras de provincia (San José, Limón y Puntarenas), las dos primeras con figuras ex liberacionistas que fueron parte de los 31 alcaldes que lograron reelegirse en este proceso (22 de ellos del PLN).

Pérdida y reconquista de bastiones históricos. El PUSC perdió el cantón de Tilarán por primera vez en su historia, pero recuperó parte importante de su fuerza en las provincias costeras, estas últimas donde en otrora se ubicaba su principal fortaleza. Ejemplo: De los cinco nuevos gobiernos locales que ganó para 2016, cuatro de ellos se encuentran en esas provincias, tal es el caso de los cantones de Puntarenas, Osa, La Cruz y Talamanca.

Mientras tanto, los verdiblancos perdieron seis de los 17 cantones, donde nunca había perdido (San José, Mora, Acosta, San Isidro, Naranjo y Montes de Oro) pero reconquistó 10 alcaldías las de los cantones de (Alfaro Ruiz, Los Chiles, Guatuso, Jiménez, Cañas, Liberia, Aserrí Nandayure, Tilarán, Siquirres y Matina) que había perdido en 2010.

Finalmente el PAC, quien logró hacerse nuevamente con la victoria en seis alcaldías al igual que en el proceso de 2010, pero solamente logró reelegir su alcalde en el cantón de Hojancha, los otros 5 gobiernos locales se los arrebató al PLN (Moravia, Montes de Oro, Acosta, Turrialba y Palmares), resultados bastante pobres, si consideramos que es el partido de gobierno, el cual parece a la fecha demostrar, que no hay un crecimiento de sus estructuras y que el efecto arrastre es prácticamente nulo ahora que las elecciones se realizan a medio periodo.

(*) Publicación de El Financiero con resultados actualizados al 10/02/2016 a las 20h.

(**) Nota al 14-02-16: El PLN estaría perdiendo Nandyure a manos del PNG y faltó incluir el cantón de Aserrí en los cantones reconquistados por los verdiblancos.

Publicado en: El Financiero Edición 1063.

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Análisis Elecciones Municipales 2016.

Por: Daniel Calvo Sánchez / Politólogo.

Datos actualizados al 14/02/2016 a las 20h. 

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EL ABSTENCIONISMO.

(2002: 77,2%; 2006: 76,2%; 2010:72,12%; 2016: 64,9%)

PARTICIPACIÓN AUMENTÓ: 7,24% (35,1%)

¿Aumentó, disminuyó, se mantuvo? ¿A quién pudo haber beneficiado esto?

R/ Se decía que un mayor abstencionismo podría beneficiar a los partidos tradicionales, esta vez disminuyó, quizás beneficiando a partidos nuevos y principalmente  a los cantonales.

¿Qué factores pudieron incidir para que esto sucediera?

R/ Son múltiples los factores que pudieron haber incidido en esta leve pero importante reducción del abstencionismo. Entre ellos podemos destacar: 1) Que las elecciones se realizarán por primera vez a medio periodo de la gestión del gobierno; 2) La unificación de las elecciones de alcaldes con la de regidores, situación que le pudo agregar mayor músculo de movilización; 3) La hipótesis que manejan algunos que estas elecciones pudieron verse por parte del electorado como un castigo a la gestión de gobierno.

Conclusiones relevantes sobre el comportamiento del electorado.

PARTIDOS POLÍTICOS.

¿Cómo quedo la distribución de las 81 alcaldías por partido político?

¿Cuáles son los grandes ganadores y perdedores de estos comicios?

GANADORES: El PUSC (+5) agrupación que viene demostrando un crecimiento sostenido en los últimos procesos electorales, así como el PNG (+3) fuerza que por primera vez participa en unas elecciones municipales.

En un segundo plano, podríamos hablar del PLN (-8), quien pese a perder una importante cantidad de gobiernos locales en comparación con las elecciones municipales de 2010, los resultados son favorables luego de venir de obtener la mayor derrota de su historia en las elecciones presidenciales de 2014.

PERDEDORES: ML (-2), FA (+1), PAC 6 (=). Sin lugar a dudas, la gran decepción de estas elecciones es el Movimiento Libertario quien luego de generar una alta expectativa con la contratación del analista Iván Barrantes quien se endosaba ser el artífice del triunfo de Luis Guillermo Solís en las elecciones presidenciales de 2014, verá a la baja sus acciones luego del fracaso de esta agrupación.

Por otra parte, hay que destacar el mal papel del FA agrupación de la que se esperaba muchísimo más, sobre todo luego de su tercer lugar en las elecciones presidenciales de 2014, lo que lo hacía a uno suponer que podría obtener algún gobierno local en zonas rurales, pero logra obtener una importante cantidad de regidores en el país (cercana a 30 regidores).

Finalmente en este apartado, merece mención el partido de gobierno, quien no pudo sacar provecho de tal condición y aunque mantuvo el número de alcaldías obtenido en 2010, denota que no hay un crecimiento de estructuras y que el efecto arrastre es prácticamente nulo ahora que las elecciones son a medio periodo. La hipótesis de que ganó con votos prestados en 2014 prácticamente termina de comprobarse con estos resultados.

¿Se cumplieron las proyecciones realizadas por los partidos en campaña?

CANDIDATOS.

¿De los 45 alcaldes que buscaban reelegirse cuántos lo lograron?

R/ Un total de 30 (22 de ellos del PLN) distribuidos provincialmente de la siguiente forma:

¿Cuántos podría lograr la reelección pero con otro partido distinto al que obtuvieron su elección en 2010?

Lograrían reelección con diferente partido:

No lograrían reelección con diferente partido:

¿Cuántas mujeres quedarían electas en este proceso?

Solo 11 municipios tendrán una mujer como alcaldesa, lo que representa un 13,58% de los 81 gobiernos locales, de estos 7 son del PLN, es decir un 8,64%

CANTONES.

¿Qué partido ganó los cantones claves en población?

Estos son los partidos que estarían obteniendo la víctoria en los siete cantones más importantes del país, en cuanto al número de electores inscritos:

¿Cómo se comportaron estos bastiones partidarios? (22 cantones siempre han estado gobernados por el mismo partido)

El PLN quien tenia hasta este proceso 17 cantones donde siempre había gobernando, pierde 6 de ellos y le gana Tilarán por primera vez al PUSC.

Detalle de estos cantones:

¿Donde ganó y perdió tanto el PLN como el PAC?

El PLN perdió 18 gobiernos locales en relación a los obtenidos en el proceso de elecciones municipales de 2010: San José, Puriscal, Tarrazú, Mora, Acosta, Moravia, Peréz Zeledón, Coronado, Naranjo, Palmares, Turrialba, Barva, San Isidro, Puntarenas, Montes de Oro, Quepos, Limón y Talamanca . Mientras que le arrebató 10 alcaldías a otras agrupaciones en cantones como: Liberia, Aserrí, Alfaro Ruiz, Los Chiles, Guatuso, Jiménez, Cañas, Tilarán, Siquirres y Matina (Ojo cantones de menor tamaño y peso electoral).

El PAC logra obtener nuevamente 6 alcaldías al igual que en el proceso de elecciones municipales de 2010, pero solamente logra reelegir su alcalde en Hojancha, los otros 5 gobiernos locales se los arrebata al PLN (Moravia, Montes de Oro, Acosta, Turrialba y Palmares)

¿Qué partido queda mejor parado de cara a 2018?

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